Los Milli Vanilli de la IA Generativa

Reconozco que no soy una defensora convencida de la Inteligencia Artificial. A pesar de que la adopción generalizada de la IA técnicamente es un avance de gigante, similar al de la extensión de internet en el uso doméstico, creo que como sociedad debemos ser prudentes, sensatos y honestos en su aplicación. Este último adjetivo tiene que ver precisamente con el título de este artículo.

Aunque pueda parecer que el uso de la IA es reciente, nada más lejos de la realidad. Hace mucho tiempo que se trabaja a diferentes niveles aplicando lo que ahora entendemos como IA. Yo misma diseñé una red neuronal en mi proyecto final de carrera que funcionaba como un postprocesador de un sistema global de control de tráfico, capaz de eliminar el ruido de las muestras obtenidas en base a su propio autoaprendizaje. Era el año 2000…

Pero el boom de la IA en los últimos tiempos tiene que ver entre otras cosas con el avance de la tecnología y con la adopción masiva y en muy breve espacio de tiempo de la Inteligencia Artificial Generativa, lo que ha llevado a un impacto manifiesto prácticamente en todos los niveles de la sociedad y sectores económicos. Aplicaciones como ChatGPT han sido el catalizador de este escenario gracias a su disponibilidad universal a través de internet y a su formato de interfaz conversacional, accesible para la mayor parte de la población.

Está claro que la IA ha llegado para quedarse, a pesar de que a las empresas aún les esté costando aplicarla de forma de eficiente, de que haya aún muchos temas por pulir (fiabilidad, seguridad, privacidad, propiedad, sostenibilidad, etc.) y de que esté aún por ver si como sociedad seremos capaces de dar la talla en el momento en el que la tecnología permita solucionar todos los problemas materiales y productivos de la humanidad y todos tengamos de todo, excepto un empleo.

Analizando algunas de las aplicaciones de la IA hasta el momento, se me ocurren diferentes adjetivos para esta nueva tecnología. Y es justamente el hecho de que no todos sean positivos lo que me lleva a la primera frase de este artículo.

✔️ Esperanzadora

(Def: que infunde esperanza, que presenta como alcanzable lo que se desea)

Existen ya diferentes aplicaciones de la IA donde ésta aporta un gran valor a la sociedad, donde la IA claramente suma. Ejemplo de ello es el uso de la IA para mejorar la detección de cánceres.

❌ Deshumanizadora

(Def: que despoja de características humanas)

Aplicaciones como Friend abren la puerta a la amistad artificial. El propio fundador, Avi Schiffmann, tuiteaba (¿o debo decir X-aba?) lo siguiente hace pocas semanas:

Aunque algunos dirán que la amistad artificial no tiene por qué sustituir a la auténtica amistad sino complementarla, me parece aterrador lo que eso puede suponer a nivel humano, de desarrollo de la personalidad de nuestros jóvenes y de incremento de la soledad.

✔️ Aspiracional

(Def: aquello que puede llegar a ser, sin tener en cuenta si es realista el camino para conseguirlo)

Últimamente me he topado con varios artículos en los que se menciona el trabajo que están realizando algunas organizaciones para que la IA se convierta en la piedra Rosetta para entender el lenguaje de los animales. Un largo camino por recorrer, imagino, pero sin duda una nueva posibilidad que nos brinda la IA.

✔️❌ Creativa

(Def: que posee o estimula la capacidad de creación, invención, etc.)

Hay un gran debate abierto sobre el uso de la IA en el mundo del arte, y personalmente no tengo una posición claramente definida en este aspecto. Hechos como por ejemplo que haya concursos de fotografía ganados con una imagen generada con IA, y concursos de fotografía en categoría de imágenes IA ganados con una fotografía real demuestran que en lo relativo al arte y la creatividad lo real y lo artificial pueden convivir en perfecta armonía. Y que la tecnología puede ser utilizada para ampliar las posibilidades creativas.

Sin embargo, ¿podemos considerar arte las obras creadas por IA de forma autónoma, producto únicamente de la tecnología, que carecen de las emociones humanas y la subjetividad que hacen del arte una forma única de expresión?

✔️ Práctica

(Def: que es útil o provechosa)

La nueva versión del modelo de inteligencia artificial de OpenAI, GPT-4o, cuenta entre sus mejoras con una reducción de latencia que permite ofrecer respuestas casi instantáneas. Eso permite que pueda usarse para realizar traducciones en tiempo real y que éstas incluyan incluso el tono de la conversación. ¡Se acabó el aprender idiomas!

✔️ Eficiente

(Def: capaz de lograr los resultados deseados con el mínimo posible de recursos)

Son muchos los casos prácticos en los que la IA está ayudando a las empresas a eficientar sus procesos operativos y reducir costes, liberando al personal para que pueda concentrarse en iniciativas de mayor valor. Algunos ejemplos son los chatbots basados en IA y los asistentes virtuales, capaces de resolver en 24 x 7 consultas rutinarias, proporcionar recomendaciones personalizadas y guiar a los clientes a través del proceso de compra. O la implementación de algoritmos de optimización de rutas en tiempo real, para determinar automáticamente las rutas más eficientes para los conductores teniendo en cuenta factores como el tráfico, la fabricación y las ventanas de tiempo de entrega.

❌ Falsificadora

(Def: que falsifica, es decir, que fabrica o produce falsamente)

Cuando alguien se presenta como experto en un tema, ya sea porque está dando una conferencia, impartiendo una formación o escribiendo un artículo, la transmisión de la experiencia real vivida por esa persona acerca de ese tema, sus opiniones personales sobre el asunto, y los aprendizajes obtenidos de sus propios errores son para mí lo que realmente aporta valor y lo que le hace ganarse el título de “experto”.

La Inteligencia Artificial Generativa, sin embargo, está haciendo proliferar lo que yo llamo “milli vanillis”, es decir, personas que hacen playback de conocimiento. Se hacen pasar por expertos en un tema y generan metódicamente en la red artículos especializados que en realidad no son más que resúmenes generados con IA de otros artículos relacionados con la materia. Estos artículos de autores “milli vanilli” son claramente detectables, no solo porque basta con pasarles un detector de IA para asegurarlo, sino porque suelen ser artículos impersonales, aburridos, planos, sin aportaciones, opiniones ni experiencias propias. En definitiva, artículos sin alma, que refuerzan el dicho de “Vale más saber que haber oído”.

Y tú, ¿qué opinas? ¿te has topado con algún «milli vanilli»? ¿añadirías algún adjetivo más a la lista?

NOTA: para aquellos lectores nacidos con posterioridad a los 80’s que quizá no conocisteis a los Milli Vanilli, os dejo aquí lo que cuenta la Wikipedia:

«Milli Vanilli fue un dúo germano-francés de pop y R&B contemporáneo compuesto por Rob Pilatus y Fab Morvan bajo la producción de Frank Farian. Su debut en 1988, Girl You Know It’s True, vendió más de 7 millones de copias a nivel mundial y les permitió ganar el Grammy al mejor artista revelación en 1990. Sin embargo, su carrera terminó ese año al descubrirse que Morvan y Pilatus no habían grabado ninguna de sus canciones, limitándose a hacer playback y prestar su imagen en el escenario. Son el primer grupo en la historia de los Grammy al que le han retirado el galardón».

Se nos rompió el amor…

Seguramente aquellos de vosotros que estéis leyendo este artículo y ya hayáis pasado la barrera de los cuarenta habréis acabado mentalmente la frase del título de este artículo con “…de tanto usarlo” y hayáis visualizado a la gran Rocío Jurado encima de un escenario interpretando, con su melenón y su gran fuerza, esa pieza de Manuel Alejandro.

Pero no, este artículo no va de coplas ni de culebrones de los Jurado. Eso sí, va de amores rotos y de cuáles pueden ser las causas de esas rupturas en el mundo de las empresas y sus clientes.

Hace no mucho tiempo me topé por casualidad con este vídeo, de hace ya unos cuantos años, que me llamó la atención. Lo guardé y lo utilizo a veces en algunas de mis formaciones o charlas sobre CRM porque creo que resume de forma muy simple y metafórica por qué se rompe a veces la relación de las empresas con sus clientes. Por qué estos últimos deciden “romper” con las marcas a las que fueron fieles durante años y “darse otra oportunidad” con otras opciones disponibles en el mercado.

Os lo dejo a continuación para que podáis verlo:

Analicemos ahora qué ha pasado en esta relación cliente – empresa:

  • Sendas de desvinculación

El cliente “quiere el divorcio”. Ya no nos hablamos, dice. Pero al anunciante le pilla totalmente por sorpresa, no se lo esperaba. Con lo cual no ha tenido tiempo de reacción para corregir e intentar recuperar la relación.

Es importante analizar de forma continuada el comportamiento de nuestros clientes, hacer seguimiento de aquellos indicadores que pueden dar pistas de que nuestros clientes se están desvinculando (reducción de la frecuencia de compra, índices bajos de satisfacción o recomendación, reducción del carrito de compra, etc) y establecer planes de acción para evitarlo.

  • Escuchar al cliente

En esta relación no hay diálogo. Para el anunciante no había problema porque él sí que había dado sus mensajes. A lo que el cliente responde “tú hablaste, yo nunca tuve la oportunidad…”.

Cada vez más los clientes demandan ser escuchados, que sus opiniones sean consideradas. La comunicación empresa-cliente debe ser bidireccional, no solo en lo referente a la gestión de la venta y la post-venta, sino también en fases previas de definición de los productos o servicios. Contar con la opinión y el feedback de nuestros clientes refuerza la relación y enriquece la definición de nuestros productos/servicios.

  • Personalización

El anunciante considera que sí ha mantenido contacto con el cliente: campaña impresa, aviso en Time Square… todo masivo. Café para todos.

Los clientes demandan una relación personalizada, una adaptación de los mensajes en tiempo, forma y canal oportuna y ajustada a sus necesidades. Para ello es importante disponer del máximo de información sobre ellos que nos permita conocerlos mejor y de esa forma adaptarnos a sus preferencias e incluso adelantarnos a sus necesidades.

  • Autenticidad

El cliente ha percibido que el anunciante no es auténtico. “Dices que me amas, pero no te comportas como si me amaras”, le dice.

Las incoherencias entre los valores que publicitan las marcas y lo que perciben los clientes cuando interactúan con ellas denota una falta de autenticidad que pueden provocar la falta de confianza de los clientes y a la larga su baja.

  • Adaptación

El cliente ha cambiado, pero el anunciante sigue haciendo lo de siempre. “Yo he cambiado, y tú no. Ya no vamos a los mismos sitios”, le dice el cliente a su anunciante.

La tecnología avanza muy rápidamente, los clientes utilizan nuevos canales y nuevos métodos de información y de comunicación. Vivimos cambios imprevisibles que requieren una capacidad de respuesta y de adaptación de las empresas cada vez mayor y más rápida. No lo olvidemos.

  • Programas de fidelización: algo más que descuentos

El anunciante se siente confiado en que proporcionando al cliente cupones de descuento se ganará su fidelidad y recuperará a su cliente. Pero éste le recrimina que no le escucha, y que si lo hiciera sabría que no es eso lo que a ella le interesa.

En mi artículo “Programas de fidelización: algo más que descuentos” detallo algunas consideraciones a la hora de lanzar un programa de fidelización, entre las cuales está la escucha, la emoción y el reconocimiento de los clientes para lograr su lealtad.

  • Datos vs Información

El anunciante dispone de gran cantidad de datos sobre su cliente, pero no ha sido capaz de transformar esos datos en información útil para mantener viva su relación.

En las empresas el disponer de datos ingentes de los clientes sirve de poco si no somos capaces de extraer de ellos insights relevantes que podamos accionar y que ello nos permita mejorar la relación con nuestros clientes aportándoles el mayor valor y mejorando su vinculación.

  • Seguridad vs prepotencia

En las últimas escenas del vídeo vemos a un anunciante prepotente que “le da la oportunidad” a su cliente de volver otro día y ganar unas vacaciones a las Bahamas.

Pero la realidad es bien distinta. De hecho, es totalmente opuesta. Son los clientes los que dan a las empresas la oportunidad de ganarse su confianza, de demostrarles que son importantes para ellas y de percibir que éstas les aportan valor. Si la empresa desaprovecha esa oportunidad muy probablemente habrá perdido a ese cliente para siempre. Por tanto, como empresas mostrémonos seguros y confiados en que tenemos el mejor producto o servicio del mercado si así lo creemos, pero no caigamos en el error de ser prepotentes y creer que no debemos seguir mejorando o que los clientes no tienen alternativa mejor a la nuestra. Porque créeme, torres más altas han caído 😊

Programas de fidelización: algo más que descuentos

El otro día, haciendo limpieza de emails, me topé con uno de una empresa en la que estuve trabajando hace unos años. Se trataba de un mail que envié a mi Director como respuesta a uno suyo en el que me proponía (o más bien ordenaba) la puesta en marcha de un programa de fidelización, y me detallaba exactamente en qué productos o servicios tendría el cliente un descuento, y de qué porcentaje, en función de su antigüedad como cliente.

Sin entrar en este artículo en las formas en las que esa conversación se produjo (eso dará para otro post sobre liderazgo) sí que me gustaría desarrollar aquí el contenido de mi respuesta en la que explicaba por qué, estando totalmente de acuerdo en que un programa de fidelización nos podría ayudar a retener clientes de valor, no me parecía correcto su planteamiento y cómo yo creía que debíamos actuar antes de poner en marcha un programa de fidelización de clientes.

Lo sintetizaré en estas 10 acciones previas a la puesta en marcha de un programa de fidelización:

1.ESCUCHAR

Antes de ponernos a definir un programa de fidelización, deberíamos realizar el ejercicio de escuchar a nuestros clientes y entender cuáles son los motivos por los que se dan de baja o dejan de comprar nuestros productos. Muy probablemente, independientemente de cuál sea el sistema de escucha que utilicemos (encuestas, entrevistas, focus group, escucha en RRSS, speech o text analytics, etc.) nos demos cuenta de que un programa de fidelización basado únicamente en descuentos no sea suficiente para retener a los clientes de mayor valor.

2. ANALIZAR

En paralelo a la escucha es importante realizar un análisis en profundidad de los procesos de nuestra compañía desde el punto de vista del cliente, identificando cuáles son los momentos de la verdad (aquellos que generan mayor recuerdo en la mente de nuestro consumidor y en los que realmente nos la jugamos) y valorando si la experiencia de nuestros clientes en ellos es la óptima o si, por el contrario, tenemos que modificar esos procesos para mejorarla. Debemos tener en cuenta que ningún programa de fidelización sustituirá unos procesos de interacción cliente-empresa deficientes.

3. EMOCIONAR

Si hablamos de fidelización de clientes nunca debemos olvidarnos de la parte emocional de nuestra relación con ellos. En nuestra estrategia de fidelización deberíamos incorporar elementos que vinculen emocionalmente a nuestros clientes con nuestra marca, elementos sorpresa que enamoren aún más a nuestros clientes y los conviertan en nuestros fans.

4. RECONOCER

Los clientes de valor a los que queremos fidelizar deben sentirse especiales. Deberíamos considerar la parte más aspiracional, quizá incorporando elementos de diferenciación física o virtual en función del nivel de cada cliente dentro del programa (tarjetas identificativas, pulseras de diferente color, sellos de identificación especial cuando se conectan a la web o a la app, etc).

5. VINCULAR

A la hora de definir los criterios por los cuales a cada cliente se le asignará un nivel u otro dentro del programa, deberíamos valorar si, además de premiar su antigüedad como clientes, deberíamos también premiar la frecuencia de uso de nuestro producto o servicio. Los clientes que más utilizan nuestros servicios son probablemente nuestros clientes más fieles, los que más nos recomendarán y, por tanto, es importante cuidarles y darles un trato diferencial. Es más, en el caso de una empresa cuyos ingresos proceden de la cuota periódica que pagan sus clientes, a nivel de comunicación externa es un mensaje potente y diferencial el comunicar que la empresa premia a sus clientes por hacer mayor uso del servicio y no solo por pagar la cuota durante más tiempo.

6. SIMPLIFICAR

En el momento de definir el funcionamiento del programa es importante que intentemos que éste sea sencillo de comunicar, de entender y de gestionar. Esto tiene que ver con a) el establecimiento del número de niveles (3-5 como máximo), b) con los criterios para alcanzar cada nivel (acotados, transparentes y fácilmente medibles, también para el cliente), y c) con los beneficios asociados a cada uno de los niveles.

7. DEFINIR

Con las consideraciones descritas en los puntos anteriores, estaremos en disposición de hacer una primera definición de nuestro programa de fidelización que persiga los objetivos marcados. Deberemos definir, entre otras cosas:

  • Criterios para alcanzar cada nivel, tanto a nivel de variables como de umbrales (p.e. antigüedad de cliente superior a X meses, nº de compras mayor de X, mix de productos/servicios, etc.). Lo habitual es que los criterios no varíen para el salto entre los diferentes niveles, y sí lo haga el umbral asociado a esos criterios, pero en algunos programas de fidelización más sofisticados es posible ver la incorporación de criterios adicionales para alcanzar los niveles superiores.
  • Número de niveles, que deben ser varios para generar esa aspiración en los clientes de saltar de nivel, pero no un número demasiado elevado que genere el efecto contrario. Lo ideal es definir entre 3 y 5 niveles.
  • Beneficios para el cliente asociados a cada uno de los niveles. Más allá de los descuentos, deberíamos incorporar otros beneficios que los clientes valoren, que sean atractivos y que permitan mejorar su experiencia con nuestra marca (p.e. upgrades gratuitos, canales de atención diferenciados, SLAs comprometidos, etc).

8. COMUNICAR

Para el éxito de cualquier programa de fidelización es básico establecer de antemano cómo será el proceso de comunicación con nuestros clientes: comunicación de lanzamiento del programa, comunicación continua sobre los beneficios de cada nivel, comunicación personalizada sobre lo que te has ahorrado por formar parte del programa o los beneficios de los que has disfrutado (poner en valor el programa), comunicación push de lo poco que te queda para alcanzar el siguiente nivel (estimulación de compra, uso, o renovación), etc.

9. TESTEAR

Antes de lanzar cualquier programa de fidelización, y si nuestro tipo de negocio lo permite, lo ideal sería poder testearlo durante un tiempo con un target acotado de clientes, y valorar su efectividad. Para ello habremos tenido que definir previamente los KPIs que utilizaremos para el seguimiento del programa. Podríamos comparar, por ejemplo, el comportamiento de los clientes con acceso al programa respecto a un grupo de control sin acceso al mismo. Incluso podríamos testear un par de versiones del programa con ligeras variaciones entre ellas sobre las que dudemos, de manera que el resultado de la prueba nos ayude a decidirnos por la versión más efectiva (A/B test).

La realización del testeo nos servirá para identificar cambios y mejoras sobre la versión inicial del programa, de forma que éste se ajuste mejor a los objetivos que perseguimos.

10. EJECUTAR

Como decía Peter Drucker, “Strategy is a commodity, execution is an art”. Una magnífica estrategia puede perder brillo si la ejecución de la misma no es eficiente.  Por ello es importante elegir convenientemente a un Project Leader, un responsable del programa que impulse el proyecto dentro de la organización, coordine a las diferentes áreas involucradas, haga el seguimiento del programa y lidere las modificaciones y adaptaciones necesarias para ir evolucionándolo y mejorándolo.

Como cierre os diré que nunca tuve respuesta de aquel Director a mi argumentación sobre por qué no me parecía bien su propuesta. Poco tiempo después dejé la empresa, y no sé si quién vino detrás de mí recibió también un mail con la directriz de implementar un programa de descuentos sin más, o si quizá mi argumentación supuestamente ignorada sirvió de algo. Prefiero pensar que así fue 😉.

CRM y CEX: Estrategias complementarias

Son muchos los artículos o discursos en los que tienden a confundirse o a utilizarse indistintamente los términos CRM (Customer Relationship Management) y CEX (Customer Experience) y, aunque son términos que están muy relacionados, no son exactamente lo mismo.

Una empresa puede contar con una magnífica experiencia de cliente (por ejemplo, un e-commerce con una usabilidad de diez, o una tienda física con unos procesos de atención, prueba y compra optimizados) y sin embargo no disponer de ninguna estrategia específica de CRM. O al revés, una empresa puede contar con una sofisticada estrategia de CRM (una robusta arquitectura de datos que permita tener un conocimiento profundo del cliente y de cómo se comporta, sofisticados algoritmos de IA, modelos predictivos, y los sistemas tecnológicos más avanzados), y sin embargo no llegar a emocionar/enamorar a sus clientes ni a generarles un buen recuerdo.

En este artículo me gustaría aclarar las principales diferencias entre ambas disciplinas, y aquello que una y otra comparten y que hace que ambas sean complementarias y necesarias para el éxito de cualquier empresa.

Estrategias diferentes

Empecemos con la definición de cada una de ellas:

  • Podemos definir CRM como una filosofía y una estrategia de negocio, respaldada por una plataforma tecnológica, diseñada para mejorar las interacciones humanas en un entorno empresarial con el fin de proporcionar un beneficio mutuo y construir relaciones duraderas con nuestros clientes.
  • CEX (o Experiencia de cliente), en cambio, es el recuerdo que se genera en la mente del consumidor como consecuencia de su relación con la marca.

Bajando a más nivel de detalle, las principales diferencias entre una y otra podríamos resumirlas según esta tabla:

Principales diferencias entre estrategias CRM y CEX

Es decir, CRM

  • se basa en la relación entre empresa y cliente
  • trabaja con segmentos basados en datos específicos
  • tiene que ver con el “qué me entregan”
  • En definitiva, es más RACIONAL

Por el contrario, CEX

  • se basa en la experiencia
  • trabaja con arquetipos basados en comportamientos
  • tiene que ver con el “qué siento, qué percibo”
  • En definitiva, es más EMOCIONAL

Objetivos comunes

Está claro que una y otra estrategia son diferentes, pero si profundizamos en los principales objetivos de cada una de ellas, serían estos por este orden:

Principales objetivos de las estrategias CRM y CEX

Si nos damos cuenta, la mayoría de los objetivos son muy similares. Trabajando ambas estrategias de forma complementaria se incrementan las posibilidades de cumplimiento de los objetivos de la marca.

La importancia del CRM en la Experiencia de cliente, y viceversa

Uno de los pilares de una buena estrategia CEX es la omnicanalidad. Esto es, ofrecer al cliente una experiencia coherente y sincronizada en los diferentes canales por los que interactúa con nuestra marca. Para ello es necesario unificar los mensajes en todos los departamentos para ofrecer una información única y actualizada.

Pero para ofrecer al cliente una verdadera experiencia omnicanal es indispensable que todos los empleados compartan una visión única y actualizada del cliente. La información transaccional y relacional con el cliente debe estar perfectamente integrada en los sistemas y herramientas que emplean los interlocutores con el fin de garantizar que la información que manejan sea homogénea y en tiempo real. Y ahí es donde CRM juega un papel importante en la Experiencia de cliente.

De la misma forma, la Experiencia de cliente juega un papel importante en CRM. Diferentes estudios demuestran la correlación de una buena experiencia de cliente con la probabilidad de venta cruzada, la reducción de la probabilidad de abandono y la fidelidad del cliente hacia la marca.

Por tanto, la Experiencia de cliente ayuda a maximizar el valor de los clientes y a incrementar su lifetime value. Eso es justamente lo que persigue CRM.

Conclusión

CRM y CEX, si bien son disciplinas distintas, tienen mucho en común. Son estrategias complementarias que deberían ser gestionadas de forma muy cercana bajo un mismo paraguas que es la identidad corporativa de nuestra marca.

O dicho de otra forma: En la relación con clientes hay que incluir la parte emocional, y para generar emoción hay que ayudarse de la racionalidad (datos).

¿Qué opinas?

CEX (Citizen EXperience): El desafío de las Administraciones

Hace pocas semanas estrené coche. A los pocos días de que me lo entregaran tuve que llevar a mi hija al médico al centro de Barcelona, a unos 40 km de donde vivo. Iba bastante justa de tiempo así que, cuando llegué, en lugar de dar vueltas hasta encontrar aparcamiento decidí estacionarlo en la zona de Área Azulcerca de la consulta de la doctora. Me acerqué al parquímetro para hacer el pago y lo que me ocurrió después fue una experiencia tan nefasta que la deformación profesional me llevó a analizar la situación desde el punto de vista de experiencia de cliente, o mejor, de experiencia de ciudadano. ¿Cuáles fueron los principales errores que percibí? ¿Qué se podría haber mejorado para que mi satisfacción como ciudadana hubiese sido cuanto menos aceptable, en lugar de permitir que acabase con la sensación de que desde mi administración me habían estafado?

En cualquier negocio una percepción de desconfianza y frustración como esa provocaría la baja del cliente y una mala recomendación de la marca, es decir, afectaría directa o indirectamente a la cuenta de resultados. Quizá en el caso de la gestión de un servicio público por parte de un ayuntamiento, en este caso el Ajuntament de Barcelona, haya quien considere que el tema no es tan grave. Nada más lejos de la realidad. La Administración Pública, inmersa en un proceso de transformación digital para redefinir su relación con los ciudadanos a través entornos digitales, debería prestar atención a estos errores y buscar soluciones para mejorar los niveles de excelencia y calidad en la atención ciudadana.

Error 1: Que la definición de los procesos de interacción con el ciudadano no contemple el hecho evidente de que éstos son humanos

Y sí, lo son. Y como tales a veces se equivocan.

Eso es lo que me pasó a mí, me equivoqué. Al finalizar el pago de la zona azul me di cuenta de que al teclear el número de matrícula en el parquímetro (obligatorio) había girado por error una de las letras de la matrícula: en lugar de xxxxLHW puse xxxxLWH. El motivo: acababa de estrenar coche y aún no había memorizado bien la matrícula. Pero eso es lo de menos, podría ser mi coche de hace 15 años y haberme equivocado igual. Soy humana.

Los sistemas tecnológicos que ponemos a disposición de los humanos y los procesos que son soportados por esos sistemas, deberían tener en cuenta esta “imperfección*” de esos usuarios y permitir que éstos, que además de “imperfectos*” son inteligentes, puedan rectificar en un plazo razonable de tiempo acorde con el tipo de servicio.

El método o el canal que la empresa ponga a disposición del cliente para que éste pueda corregir su error puede variar en función del sector, el tipo de empresa, o el tipo de error, pero está claro que este proceso debe existir si de verdad nuestro propósito es prestar un buen servicio y una buena experiencia a nuestro cliente humano y por tanto “imperfecto*”.

Son muchas las empresas y sectores que contemplan esta posibilidad de corrección por parte de sus clientes. Por ejemplo, las aerolíneas te permiten corregir un error ortográfico en el nombre o apellido de algún pasajero dentro de las 24 h posteriores a la realización de tu reserva, o las compañías de seguros permiten el desistimiento de un seguro contratado a distancia dentro de los 14 días posteriores a la contratación.

Sin embargo, como explicaré a continuación, mi historia acabó sin la posibilidad corregir mi error y teniendo que pagar dos veces por el servicio de aparcamiento. ¿Cómo es posible que no haya ningún proceso para corregir de forma inmediata un error en el tecleo de una matrícula en un parquímetro cuando hasta los bancos tienen procesos para corregir el error de haber hecho una transferencia a una cuenta equivocada?

(*) Modo sarcástico ON.

Error 2: Dar prioridad a la tecnología, cuando lo más importante es la estrategia

Barcelona, nombrada como la «ciudad más conectada del mundo» por la revista Fortune, está considerada una de las ciudades de Europa más avanzadas tecnológicamente, una de las preferidas para la creación de startups, una smart city que acoge algunos de los eventos tecnológicos más importantes mundialmente, pero… ¿de qué sirve toda esa supuesta tecnología si detrás no hay una verdadera estrategia de servicio al ciudadano?

Pues lo cierto es que parece que el objetivo esté más enfocado a llenar titulares de revistas especializadas, servir como reclamo para inversores o como excusa para justificar subvenciones, que a cambiar realmente la vida de los ciudadanos.

Pero no deberíamos olvidar que la tecnología es un facilitador, lo importante es la estrategia. O, citando a mi respetado Xavier Marcet “Primero está la empatía y después viene la tecnología. Si ésta no sirve para crear valor tangible, solo sirve para el ciberpapanatismo”. Es decir, el “para qué” de la tecnología es fundamental. Por ello, ponernos en lugar de las personas que van a ser las protagonistas de la tecnología es básico. Y esto aplica tanto a las empresas como a la Administración Pública.

La estrategia de Atención a la Ciudadanía debe poner a los ciudadanos en el centro basándose en el análisis de sus necesidades y debe ser definida en torno a un conjunto de buenas prácticas, procedimientos y estándares de calidad de atención, que han de ser aplicados para conseguir una atención de calidad, eficiente y uniforme en todos y cada uno de los puntos de contacto que tenga la Administración con las personas.

Si además esa estrategia puede estar respaldada por un buen sistema tecnológico como estoy segura que dispone el Ajuntament de Barcelona, esa administración ya dispondría de los ingredientes básicos para ser coherentes entre lo que transmite la marca Barcelona y lo que perciben sus ciudadanos y de esa forma ganarse su respeto y su confianza.

Error 3: No eliminar fricciones, o no ponérselo fácil al cliente

Siguiendo con mi historia, tras haber pagado y aún sin moverme de delante del parquímetro, me di cuenta del error en el tecleo de la matrícula. Inmediatamente trasteé todas las funciones disponibles en la máquina buscando la forma de rectificar y cambiar las letras que había girado por error. Ni rastro de ninguna opción. Busqué algún botón de Información, el típico interfono que me permitiera en ese momento hablar con alguien que pudiera ayudarme a hacer ese cambio. Ni rastro de ningún interfono. Lo que sí había era un teléfono de Ayuda, así que llamé a ese número desde mi móvil.

Después de tener que colgar, refugiarme en un portal y volver a llamar porque la locución se oía fatal (fricción 1: calidad de la locución insuficiente) pasé por todas las opciones de idioma y opciones de la IVR (Interactive Voice Response) hasta que finalmente acabé en una cola de atención telefónica. Allí estuve esperando lo que me pareció una eternidad (fricción 2: tiempo de espera excesivo) hasta que finalmente un agente de Atención al Cliente de BSM (Barcelona Serveis Municipals) me atendió. Me explicó que debía volver a sacar un nuevo ticket con la matrícula correcta (fricción 3: volver a pagar y confiar en que me lo devolverán) y solicitar la devolución de los 4,65€ pagados inicialmente enviando un email a una dirección de correo que me facilitó (fricción 4: gestión de la devolución por otro canal, en el que tendré que volver a explicar mi historia). La devolución me la harían por envío postal de un cheque bancario, o en efectivo acercándome a sus oficinas. ¡Pero si yo había pagado con tarjeta! (fricción 5: imposibilidad de recibir la devolución a través del mismo método de pago con el que contraté el servicio).

Mi percepción como usuaria del servicio hubiese sido totalmente distinta si se hubiesen eliminado esos puntos de fricción y de esa forma se me hubiese proporcionado una experiencia más cómoda. Nadie quiere perder su tiempo con gestiones de este tipo. 

Más allá de mejorar la calidad de la locución, cuidar los tiempos de espera, o poder utilizar como canal de devolución el mismo que el del pago, algunas opciones para mejorar la experiencia hubiesen sido, por este orden:

  1. Autoservicio: Disponer desde el propio parquímetro de la funcionalidad online para que el propio usuario pueda corregir su error. No cabe duda de que los consumidores de hoy en día quieren tener el control. Según Zendesk, el 81 % de los consumidores intentan resolver sus consultas por sí mismos antes de pedir ayuda a través de un canal de atención al cliente. Con la implementación de plataformas de autoservicio además de mejorar la experiencia de clientes se optimizan los costes de atención al cliente y los agentes pueden dedicar más tiempo a otras gestiones más complejas.
  2. FCR (First Call Resolution): Que el mismo agente de Atención al Cliente que me atendió al teléfono hubiera hecho las comprobaciones oportunas y hubiera gestionado la corrección en los sistemas él mismo en ese mismo momento. Fin del asunto.
  3. Gestión de backoffice transparente al usuario: Que el mismo agente de Atención al Cliente me hubiera solicitado los datos necesarios y hubiera gestionado el trámite internamente para que yo recibiera la devolución en un momento posterior, sin involucrarme a mí como usuaria en ese proceso.

Las fricciones, esas situaciones que provocan en el usuario emociones negativas como frustración, irritación o impaciencia, son el enemigo de la experiencia del cliente.

Error 4: Inconsistencia en los mensajes de los diferentes canales

Tras finalizar la llamada con el agente de Atención al Cliente volví a sacar un nuevo ticket en el parquímetro tal y como me habían indicado, esta vez fijándome bien en no cometer ningún error, y me fui a la doctora con mi hija. Obviamente, llegué tarde ☹.

Esa misma noche cuando volví a casa envié un mail a la dirección que me habían facilitado, explicando la situación y solicitando la devolución del ticket erróneo.

Mi sorpresa fue cuando al cabo de unos días recibí textualmente la siguiente respuesta:

“Le informamos que una vez efectuadas las comprobaciones oportunas, no procede la devolución del importe reclamado, ya que es responsabilidad del usuario introducir y seleccionar correctamente los datos de su vehículo.”

Es decir, mientras que telefónicamente me habían informado que me harían la devolución, por email me daban otra respuesta totalmente opuesta.

La inconsistencia de mensajes entre los diferentes canales de atención debe evitarse a toda costa ya que erosiona la confianza del cliente. Ese es justamente uno de los pilares de la omnicanalidad.

Error 5: Mal uso de los datos, pérdida de oportunidad de mejorar la experiencia de cliente

El buen uso de los datos disponibles es siempre una oportunidad de mejorar la experiencia de cliente y de aportarle valor.

Si de verdad se hubieran efectuado las “comprobaciones oportunas” que indicaba el email que me enviaron, es decir, se hubiera hecho un buen uso de los datos disponibles, se hubieran dado cuenta de lo obvio: que no había ningún ánimo de fraude. En la base de datos debía haber registrados dos tickets con pocos minutos de diferencia, del mismo parquímetro, y con matrículas en las que la única diferencia era una letra.

De haber tenido un mínimo interés en dar servicio al ciudadano se hubiese entendido esto como lo que es, un error humano, y se hubiera procedido a la devolución del primero de los tickets. ¿De verdad vale la pena perder la credibilidad como administración y la confianza de tus ciudadanos por la devolución de un ticket de 4,65 €? Las mejores empresas saben que ceder y perder un poco es a veces la mejor manera de ganar. O como dice Abhijit Naskar en su obra Morality Absolute “El que gana siempre no es el sabio, el sabio es el que sabe dónde perder”.

Error 6: Desaprovechar la oportunidad de proporcionar una experiencia WOW y reforzar el vínculo con el ciudadano

Muy probablemente los sistemas de parquímetros de Barcelona están conectados con los sistemas de consulta de la base de datos de matrículas de la DGT (de no ser así, debería, entre otras cosas para poder aplicar precios distintos en función de la etiqueta ambiental de cada vehículo tal y como publica el Ajuntament de Barcelona en su web). En ese caso, siguiendo con el buen uso de los datos que mencionaba en el punto anterior, una simple consulta a esa base de datos hubiese proporcionado la información de que la fecha de matriculación de mi vehículo es muy reciente, y que además es ECO.

Algo tan sencillo como, después de haberme devuelto el dinero, enviarme un mensaje personalizado de disculpas por las molestias causadas, felicitándome por la reciente adquisición de mi nuevo vehículo, deseándome las mejores aventuras con él, y dándome las gracias por elegir ECO y ayudar a hacer una ciudad más sostenible, sin duda hubiese excedido mis expectativas como ciudadana y hubiese reforzado mi vínculo hacia esa administración. Los pequeños detalles son los que marcan la diferencia.

Conclusión:

La misión de las administraciones debe ser la de servir a los ciudadanos. Para ello, deben ponerlos en el centro de todas sus estrategias y adaptarse a sus necesidades. Y esto requiere tener la empatía como principio angular: diseñar los servicios poniéndose en la piel de los ciudadanos y adaptar las normas al formato más útil y eficiente para éstos.

El desafío está ahí, en la adaptación ágil de las administraciones para continuar generando valor para los ciudadanos y de esa forma conseguir:

  • Mejorar la satisfacción de los ciudadanos
  • Mejorar la confianza ciudadana
  • Mejorar el compromiso de los empleados
  •  Mejorar la eficiencia
  • Reducir costes

y en definitiva, conseguir un mejor enfoque en su misión.

Y tú, ¿tienes claro quién es tu cliente?

Durante los últimos años hemos oído hablar mucho sobre Cultura de orientación al Cliente, sobre Experiencia de Cliente (CEX) o sobre Gestión de Relación con Clientes (CRM) como centro de las estrategias empresariales, que persiguen adaptarse al nuevo consumidor X.0 y aportarle valor añadido para fidelizarle y alargar su ciclo de vida.

Pero… ¿tenemos claro quién es nuestro CLIENTE?

Como comentaba en mi artículo 5 Lecciones aprendidas implantando proyectos CRM, una de las principales claves a definir por la empresa antes de plantear la implantación de un CRM (y añado aquí, o de desarrollar una estrategia de CEX) es identificar quién es el cliente en nuestro negocio.

Sin esta base bien definida, clara y consensuada con todos los stakeholders difícilmente podrá asentarse un modelo de datos sólido que permita construir una visión única de cliente (SCV – Single Customer View), una segmentación y unos procesos adecuados a nuestra estrategia.

Prescriptor, decisor, comprador, usuario, beneficiario… ¿quién es mi cliente?

La identificación de quién es el cliente, algo que a priori parece tan evidente, en realidad no lo es en todos los negocios. En aquellos sectores en los que el decisor, el comprador y el usuario del producto o servicio es la misma persona la cosa está clara. Pero en aquellos otros sectores en los que esas figuras pueden ser personas diferentes, la cosa se complica ligeramente.

Por ejemplo, en el sector travel nuestro cliente puede ser tanto el responsable de Compras de la empresa o la secretaria que gestiona la petición de viajes (decisor), el agente de viajes que nos recomienda (prescriptor), la persona que paga ese viaje y por lo tanto nos genera los ingresos (comprador), o la persona que vive la experiencia del vuelo (usuario) y que en función de cómo la perciba la recomendará o no a su círculo, ampliado por las Redes Sociales.

Algo parecido nos pasa en el sector automoción: ¿quién es nuestro cliente, aquél que compra el coche (ya sea un particular o una empresa de renting), quien lo conduce, o quien lo lleva al taller? ¿sobre cuál de ellos queremos dirigir nuestra estrategia?

Y la misma duda se nos plantea en muchos otros sectores, como por ejemplo en el sector seguros, cuando debemos decidir si la etiqueta de “cliente” se la debemos poner a nuestro mediador, al interlocutor con el que negociamos las pólizas para un colectivo o una empresa, al tomador que paga las primas o al asegurado de la póliza.

Definiciones de “Cliente” hay muchas y diversas:

  • Según la RAE, cliente es “la persona que compra en una tienda, o que utiliza con asiduidad los servicios de un profesional o empresa”.
  • Según The Chartered Institute of Marketing (CIM, del Reino Unido), el cliente es «una persona o empresa que adquiere bienes o servicios (no necesariamente el Consumidor final)«.
  • Según la American Marketing Association (A.M.A.), el cliente es «el comprador potencial o real de los productos o servicios«.
  • En el Diccionario de Marketing, de Cultural S.A., encontramos que cliente es un «Término que define a la persona u organización que realiza una compra. Puede estar comprando en su nombre, y disfrutar personalmente del bien adquirido, o comprar para otro, como el caso de los artículos infantiles. Resulta la parte de la población más importante de la compañía”.

Pero yo sin duda definiría cliente en un sentido más amplio:

Cliente es aquella figura a la que va a ir dirigida la estrategia de nuestra empresa y con la que vamos a intentar construir una relación que aporte valor a ambas partes.

La figura del cliente según el ciclo de vida del producto o servicio

Pero la estrategia de ningún negocio es estática. Varía en función del ciclo de vida del producto: introducción, crecimiento, madurez o declive. En las primeras etapas del ciclo de vida de un producto, la estrategia está más enfocada al posicionamiento y a la generación de demanda, mientras que cuando un producto se encuentra ya en su etapa de madurez la demanda se estabiliza, la competencia es considerable y la estrategia se reenfoca hacia propuestas e innovaciones que hagan el producto diferencial.

Por lo tanto, parece lógico que si nuestro producto se encuentra en las primeras fases de su ciclo de vida nuestro “cliente” lo identifiquemos con aquellas figuras relacionadas con la compra (prescriptor, decisor, comprador), mientras que si por el contrario nuestro producto se encuentra en su fase de madurez la etiqueta de “cliente” la apliquemos a aquellas personas que perciben la experiencia diferencial y de valor que ese producto les aporta.

Gráficamente, podríamos expresarlo así:

Un cliente en cada proceso

Hay que tener en cuenta que además de la estrategia hay otros factores que también pueden afectar a la decisión de la identificación de nuestro cliente. Algunos son:

  • La operativa a seguir para cumplir esa estrategia, es decir, con quién puedes comunicarte y con quién no. Por ejemplo, en el caso de una compañía aérea en algunas ocasiones no disponemos de la información de contacto del pasajero, con lo cual se complica mantener la relación directa con ellos (p.e. clientes que compran sus billetes de avión en una agencia de viajes, y ésta no proporciona la información de contacto a la compañía aérea).
  • Aspectos legales, por ejemplo la necesidad de disponer de permisos explícitos para poder establecer esa relación de comunicación directa y personalizada con esa figura.
  • Aspectos intrínsecos del negocio. Por ejemplo, en el sector seguros la gestión de la renovación de una póliza sí o sí la debemos hacer con el tomador y no con el asegurado.

Con todo ello parece claro que es probable que debamos definir distintas figuras “cliente” según el proceso al que nos refiramos. Y dado que la estrategia de cualquier negocio conlleva la aplicación de diferentes procesos, podríamos concluir que es muy probable que debamos definir distintas figuras “cliente” para cumplir con la estrategia global de la compañía.

Veámoslo con algunos ejemplos:

Cliente puede haber más de uno

Por lo tanto, con todo lo comentado hasta aquí (estrategia variable según ciclo de vida del producto o servicio, diferentes procesos para cumplir con la estrategia establecida, cada proceso puede aplicar a una figura distinta) como conclusión podríamos decir lo siguiente:

La definición de la figura de cliente puede no ser única, y vendrá dada por el sujeto sobre el que se aplican cada uno de los procesos establecidos en la estrategia de la compañía.

Tenlo en cuenta siempre que te plantees abordar cualquier proyecto relativo a clientes: párate, reflexiona sobre quién/quiénes son tus clientes y establece bien la base para construir desde ahí. Será sin duda un tiempo bien invertido. Aunque parezca evidente ten por seguro que no lo es.

Cómo facilitar el proceso de adopción de un CRM

Un sistema CRM es una inversión importante para cualquier empresa, que requerirá un enfoque lógico y organizado durante su implementación y su despliegue inicial.

En muchas ocasiones la implementación de un CRM corporativo es una decisión estratégica a nivel dirección y por tanto, una vez realizada, puede provocar en los primeros momentos el rechazo o la resistencia a la adopción por parte de los usuarios finales que lo van a utilizar.

En un artículo anterior ya explicaba que una de las lecciones que he aprendido con la implantación de proyectos CRM es la importancia de invertir en la gestión del cambio para conseguir una óptima adopción de la herramienta por parte de los usuarios, asegurándose que el equipo entiende lo que es un sistema CRM y los beneficios que puede proporcionar.

Está claro que un CRM, como repositorio de la visión 360 de nuestros clientes, no va a ser la respuesta a todas las preguntas de la empresa, pero sin duda puede ayudar a mejorar aspectos importantes si se hace un buen uso. Y para ello, además de una cultura o mentalidad enfocada a los datos, es imprescindible que todos los usuarios estén plenamente involucrados.

Con la implantación de una herramienta de CRM, los usuarios pasan por diferentes fases. Si somos nosotros quienes lideramos ese proyecto es importante que identifiquemos en qué fase del proceso de adopción nos encontramos en cada momento y que actuemos en consecuencia para conseguir que el proyecto sea un éxito.

Primera fase: Resistencia al cambio

En los primeros momentos del proyecto es lógico que aquellos usuarios que se encuentran por primera vez con una herramienta que desconocen y que puede hacer cambiar su forma habitual de trabajar sientan rechazo a su uso.

Por ello es importante que como líderes del proyecto potenciemos la proximidad y la empatía con esos usuarios. Es clave entender cuáles son los objetivos específicos de las áreas de negocio y enfocar no solo el lenguaje sino también el discurso hacia los beneficios que la información obtenida a través de la herramienta podría proporcionarles, y cómo podría ayudarles a conseguir sus objetivos. Es importante enfocar los beneficios previstos en términos de ganancia, retención y satisfacción de clientes. Así como el efecto simplificador que tendrá en los complejos sistemas y procesos internos previos.

Esfuérzate no sólo en convencer al equipo para que acepte el cambio, sino también para crear y mantener su entusiasmo y deseo de aprender más sobre el sistema. La comunicación y la formación son clave aquí: la familiaridad trae consigo la confianza.

Segunda fase: Consideración

En esta fase los usuarios comienzan a considerar los informes, reports, e insights iniciales que proporciona la aplicación.

Cambia el enfoque, muestra la información disponible en el sistema de diferentes maneras y desde diferentes ángulos, buscando la forma en que el usuario de negocio entienda que puede personalizar el contenido o formato de los insights de cliente de la forma en que le sea más útil.

Es necesario estar cerca, estar disponibles y acompañarles en esta etapa para solucionar rápidamente cualquier duda o necesidad que pudieran tener, generar confianza y afinar las soluciones técnicas para que cubran las necesidades de negocio en contenido y forma.

Tercera fase: Incorporación

La información engancha. Una vez roto el hielo y empezando a familiarizarse los usuarios con la aplicación, ten por seguro que querrán más. Empezarán a pensar en nuevas formas en las que la información disponible podría ayudarles en su negocio, y pedirán la adaptación de las herramientas para conseguirlo.

Algunas de esas peticiones serán fácilmente implementables, pero es importante gestionar expectativas en cuanto a peticiones más complejas. Incluso, dependiendo de la complejidad de análisis, será necesario dejar claro la necesidad de incorporar perfiles analíticos en el equipo capaces de trabajar la información recopilada obteniendo insights de valor para el negocio.

Cuarta fase: Adopción

Pasadas las primeras etapas, llegará el momento en que los usuarios se preguntarán cómo podían hacer su trabajo antes de disponer de la herramienta. La información de cliente pasará a ser elemento clave para el negocio.

Es en esta fase cuando debemos ir de la mano con esos primeros usuarios para ayudarnos a “vender” el valor de la información de clientes dentro de la compañía de forma que también otras áreas puedan verse beneficiadas.

Compartir con toda la compañía las buenas noticias acerca de la facilidad de uso, el ahorro de tiempo y el aumento en las ventas te ayudará a difundir un sentimiento positivo acerca de la solución y a que todos estén más dispuestos a realizar un esfuerzo adicional cuando llegue el momento de la integración en su departamento.

5 Lecciones aprendidas implantando proyectos CRM

Durante la etapa más reciente de mi vida profesional he tenido la suerte de estar en primera línea en la implantación del CRM de dos importantes empresas de este país.

De esa experiencia me he llevado muchos aprendizajes: algunas buenas prácticas que sin duda seguiré aplicando en nuevos proyectos y otras que, vistas con la perspectiva que te da el tiempo, sin duda haría de otra forma si pudiera. En este artículo he intentado recopilar alguna de esas buenas prácticas que es posible que te ayuden si te encuentras en el proceso de implantación de una herramienta de CRM o si estás pensando en llevarlo a cabo próximamente.

Pero antes de entrar en materia, y como ya escribí en el artículo 3 Consideraciones Previas a la Decisión de Implantar una Herramienta de CRM, quiero remarcar que antes de tomar la decisión de implantar una herramienta de CRM cualquier empresa debe analizar si realmente eso tiene sentido para ella o no.

Si una vez analizada la conveniencia, viabilidad y rentabilidad de implantar un CRM la empresa concluye que quiere llevarlo a cabo, es posible que los aprendizajes que a continuación describo le sean de utilidad.

1.      La importancia de definir quién es tu cliente

Definiciones de CRM hay muchas. Una de las que me parece más sencilla y directa es la que define CRM como la “estrategia de negocio enfocada a entender, anticipar y responder a las necesidades de los clientes actuales y potenciales de una empresa para hacer que el valor de la relación entre ambas partes crezca” (Grönroos, 1997).

Pero… ¿quién es el cliente en nuestro negocio al que debe ir dirigida nuestra estrategia? ¿a quién debemos entender e intentar establecer con él una relación que aporte valor a ambas partes?

La definición de la entidad CLIENTE es la base sobre la que se construirá todo el proyecto de CRM: desde el modelo de datos hasta la redefinición de los procesos de negocio relacionados con el cliente y su customer journey.

En muchos sectores la identificación de quién es el cliente es clara. Suele coincidir con aquellos en los que el decisor, el comprador y el beneficiario del producto o servicio es la misma persona.

Pero hay otros sectores en los que la identificación de quién es el cliente objetivo de nuestra estrategia no es evidente. Por ejemplo, ¿a quién definimos como CLIENTE en el sector de la aviación, al agente de viajes que nos recomienda, a quién compra los billetes y nos genera los ingresos, o a quien vuela con nuestra compañía y vive la experiencia de aeropuerto y vuelo?

O en el caso de la automoción, ¿nuestro cliente es el propietario del vehículo, o el conductor habitual? Si bien el primero es quién compró nuestro producto y de quien queremos conseguir una repetición de compra, el segundo es quien disfruta de forma continua de él, quien continuará teniendo relación con nuestra marca en cada uno de los pasos por taller y quién puede recomendarnos a nuevos clientes si su experiencia de usuario supera sus expectativas.

En cualquier caso, antes de dar ningún paso en la implementación de una herramienta de CRM es básico pararse y tener claro quién (o quiénes) van a ser las personas objetivo de nuestra estrategia de CRM.

2.      El modelo de datos es clave

Una vez identificado quién es el cliente centro de tu estrategia de CRM, el siguiente paso es identificar cuáles serán los orígenes de datos que actualizarán la información del sistema, y la periodicidad del tratamiento de esos datos.

A través de las interfaces entre los sistemas orígenes y el sistema CRM se alimentará la base de datos de clientes, piedra angular de cualquier estrategia de CRM que, mediante su análisis, permitirá entender, anticipar y responder a las necesidades de los clientes actuales y potenciales.

Invertir tiempo suficiente en definir y optimizar la estructura que tendrá esa base de datos de clientes es básico, con el objetivo de:

·      Agilizar el almacenamiento y consulta de información: ciertos procesos pueden requerir disponer de información de clientes de forma online, o con tiempos de respuesta muy reducidos, como por ejemplo la personalización de la navegación de un cliente en la web.

·      Hacerla escalable: en un futuro puede interesar incorporar alguna fuente adicional de datos que enriquezca la información de clientes, y el modelo debe permitir hacerlo de forma sencilla y transparente para los usuarios.

·      Simplificar los procesos de análisis de datos: la implementación de algoritmos de análisis de clientes, especialmente aquellos que sea necesario realizar en tiempo real o que traten importantes volúmenes de datos de cliente, requieren modelos de datos optimizados que ayuden en el procesado ágil de la información.

3.      Rodéate de los mejores aliados

En la implantación de una herramienta de CRM, como en cualquier otro proyecto de alto impacto, todo el apoyo siempre es poco. Pero hay algunas figuras que serán especialmente importantes para conseguir el éxito del proyecto.

·      La Dirección: la implantación de una herramienta de CRM en una compañía tendrá un impacto transversal en todas las áreas, y supondrá un cambio en todos los procesos que estén relacionados con el cliente. Eso, sumado a que los beneficios de poner en marcha una estrategia de CRM no serán visibles hasta medio/largo plazo, puede hacer que la gestión del cambio sea complicada. Es básico por tanto que el proyecto esté firmemente respaldado por la Dirección, estando ésta totalmente convencida de la necesidad de implantar un CRM que soporte la estrategia de relación con los clientes.

·      El líder del proyecto: parte del éxito de un proyecto de esta envergadura recaerá en la decisión acertada de la persona que debe liderarlo. Desde mi punto de vista, el líder óptimo de la implantación de un CRM debe tener un perfil intermedio entre técnico y “marketiniano”. Si dejamos el liderazgo en manos de IT probablemente acabemos teniendo una herramienta técnicamente muy potente cuya cobertura de los procesos de negocio no sea óptima. De la misma manera, dejar el liderazgo en manos del departamento de Marketing probablemente nos llevará a una herramienta que cubrirá todos y cada uno de los procesos de negocio, aunque es posible que de forma poco eficiente. Alguien con experiencia en ambos mundos, técnico y de negocio, sumado a otras buenas aptitudes de liderazgo será capaz de coger lo mejor de los dos mundos, hacer de interlocutor entre ambos, y llevar el resultado a la excelencia.

·      El implantador: más allá de la selección de la solución que mejor se ajuste a las necesidades de tu empresa, la selección de un buen implantador, que conozca bien la solución y en el que puedas confiar plenamente, será decisivo para el éxito del proyecto. Si además conoce tu compañía o tiene conocimiento en el sector, mejor que mejor. Ten en cuenta que, de no ser así, la curva de aprendizaje que recaerá durante las primeras fases del proyecto puede afectar a los costes y plazos del mismo. No es que sea algo crítico si realmente apuestas por un implantador en concreto experto en la solución aunque ignorante de tu sector, pero sí en todo caso deberías tenerlo en cuenta en la planificación.

4.      No dejes de invertir en la gestión del cambio

Sí, invierte tiempo, esfuerzo, recursos, creatividad y dinero si es necesario en conseguir una buena gestión del cambio.

Sin duda el indicador clave que te hará saber si la implantación de tu CRM ha sido un éxito o no es el grado de satisfacción de tu cliente interno. Y para conseguir un buen grado de satisfacción los usuarios deben percibir el valor añadido que les supondrá el uso de la nueva herramienta que les ayudará a potenciar su estrategia de CRM.

Con lo cual es básico que el proceso de adopción de la herramienta sea rápido. Es importante involucrar a los usuarios desde el principio del proyecto, hacerles darse cuenta de las ventajas que les aportará la herramienta y qué mejoras se reflejarán en sus procedimientos, aplicando un buen plan de formación que les permita ir familiarizándose con la herramienta con antelación y, en definitiva, promoviendo una gestión del cambio natural, suave y no traumática.

5.      Y sobre todo… ¡disfruta de tu proyecto!

Una actitud positiva y un buen ambiente de trabajo y colaboración entre todos los miembros del equipo ayudará a ir apartando del camino todos los obstáculos que vayan apareciendo, permitirá crecer a todas las personas que lo conforman, y sin duda conseguirá que todo el esfuerzo realizado haya valido la pena.

¿Alguna otra lección aprendida por tu parte que te hubiera gustado ver en esta lista? Siéntete libre de dejar un comentario aquí o enviarme un mensaje. ¡Me encantará conocer tu experiencia!

3 Consideraciones Previas a la Decisión de Implantar una Herramienta de CRM

Hace cerca de diez años que me embarqué, casi por casualidad, en esto del mundo del CRM.

Desde entonces han sido varios los escenarios en los que me he movido y las situaciones con las que me he encontrado y esa experiencia, quieras que no, hace que colegas que ahora están en otras empresas o que han montado sus propios negocios a veces me consulten sobre cómo o por dónde empezar a la hora de implantar una herramienta de CRM.

Siempre es un placer compartir con ellos un café y escuchar qué es lo que tienen en mente, por qué se plantean un CRM en este momento, o qué es lo que esperan conseguir. Las respuestas son variopintas y a veces incluso sorprendentes, os aseguro que nunca he salido indiferente de ninguno de esos encuentros.

En cualquier caso, durante esas conversaciones hay tres aspectos clave que siempre me gusta aclarar antes de entrar en el detalle de las consideraciones para la implantación de cualquier proyecto de CRM. Son estos:

1: CRM es principalmente una ESTRATEGIA, que puede estar soportada por una HERRAMIENTA de CRM o no. Hay empresas con muy buenas y muy trabajadas estrategias de CRM, muy bien valoradas por los clientes, cuyas “herramientas” de CRM son 3 ó 4 personas con gran sentido común y grandes dotes en el manejo del SQL y el Excel, no más. Antes de embarcarse en la implantación de una sofisticada (y cara) solución técnica de CRM cualquier empresa debería analizar bien cuál es el uso que le dará a esa herramienta a corto, medio y largo plazo, quiénes serán los stakeholders, qué beneficios espera obtener, y elaborar un business case que le ayude a tomar la decisión de la inversión a realizar en una herramienta de apoyo a su estrategia de CRM. En más de una ocasión me he encontrado con empresas que compraron un Ferrari para luego circular a 20 km/h: grandes inversiones en esfuerzo, tiempo y dinero para un uso muy limitado. Soluciones escalables, que te permitan ir abordando objetivos concretos, midiendo resultados y asegurando el retorno son las más recomendables. Y sobre todo, nunca perder el enfoque “Think big, act small”.

2: CRM no es lo mismo que CEX. A veces tendemos a confundir CRM con Experiencia de Cliente (o Customer Experience – CEX –) y, aunque son términos que están muy relacionados, no son exactamente lo mismo. Una empresa puede contar con una magnífica experiencia de cliente (por ejemplo, un e-commerce con una usabilidad de diez, o una tienda física con unos procesos de atención, prueba y compra optimizados) y sin embargo no disponer de ninguna estrategia específica de CRM. Evalúa qué es lo que conviene más a tu empresa en este momento, qué es lo que va a aportar un mayor retorno directo e indirecto, y vuélcate en ello. Quizá si lo analizas en detalle concluyas que son necesarias otras mejoras previas a la implantación de una herramienta de CRM.

3: En CRM el conocimiento de tu cliente es clave, y de tus procesos también. Siempre que hablo con alguien que está pensando en implantar una herramienta de CRM en su empresa esa persona suele tener muy clara la importancia del conocimiento de su cliente a la hora de implementar una estrategia de Customer Relationship. Sin embargo, no es tan común encontrar a personas que den la misma importancia al conocimiento de los procesos que afectan a ese cliente. Y la tiene. Para poder aplicar de forma óptima una estrategia de CRM apoyándote en una herramienta que te dé soporte en todos los puntos de contacto con el cliente, lo primero es tener bien claro cuáles son esos procesos. Son muchas las empresas donde ese conocimiento está distribuido, cada área conoce bien “sus” procesos, pero no existe ninguna figura que centralice el conocimiento transversal de los procesos desde el punto de vista de cliente. No descartes dedicar tiempo a recopilar, analizar y documentar todos los procesos de tu compañía, especialmente los que afectan a cliente, antes de ponerte a trabajar en la implantación de una herramienta de CRM. Sin duda será un tiempo bien invertido.